Deja de hacer el discurso de ventas de otros

Deja de hacer el discurso de ventas de otros

(Este post está inspirado en otro de la copywriter americana Hillary Weiss, por supuesto llevado a mi terreno y haciéndolo totalmente propio).

Te voy a contar una historia personal. Como sabrás, hace apenas 2 meses hice pública mi nueva web. Escribir el copy de esta nueva web fue un proceso de exprimido cerebral que me dejó seca.

Ya sabes, en casa del herrero… Cuando me toca escribir textos para mis clientes la cosa va más fluida, supongo que al ver su proyecto con perspectiva. Pero si se trata de mi propio copy, la Señorita Perfeccionista Insana que soy viene y me paraliza:

Todo mal. Así no. Esto no es lo que realmente quería decir. Menuda mierda de textos. Esto lo dice todo el mundo. Pues menuda copy estás hecha. Esta expresión no es tuya. ¿Dónde está tu originalidad?

Esa Voz suele tener razón. Es una sensación en las tripas que me dice que algo en mis textos no acaba de convencerme. ¿La has sentido alguna vez cuando escribes los textos de tu proyecto?

Pregúntate si no estás haciendo el discurso de otros.

 

El exceso de inspiración paraliza y te quita autenticidad

Tienes que escribir textos para tu proyecto. Para tu web, para una Landing Page (página de venta), para una newsletter, para un anuncio de Facebook Ads. Como no sabes por dónde empezar, buscas inspiración para ver qué están contando los demás. Te vas a proyectos similares al tuyo y te empapas de su estilo de comunicación. Qué cuentan, cómo lo cuentan.

Te vas también a los pesos pesados de tu sector. Te empapas de las últimas tendencias de tu industria. Memorizas todas las listas de buenas prácticas para captar clientes.

Después de un empacho de inspiración, vuelves a tu Hoja en Blanco. Ahí la tienes, esperando a que la llenes con algo original, chispeante, mezcla de toda la inspiración que has recogido. Tu cerebro burbujea de ideas, necesitas escupir.

Y escupes.

Y lo dejas reposar hasta el día siguiente. O hasta la semana siguiente.

Y cuando vuelves a ello con ojos frescos: ARGH. ESA VOZ. Algo no está bien ahí. Lo lees y no te ves entre líneas, no conectas a un nivel profundo y verdadero con las palabras que el otro día vertiste en cascada en ese Word. Eso no es lo que querías transmitir, no has aportado nada nuevo a tu sector, ahí no está tu esencia, no está el por qué tú lo haces diferente. Es correcto, sí. Incorpora todos los “imprescindibles” que has estudiado.

Pero ahí se queda. Aséptico.

¿Sabes por qué? ¿Sabes lo que has hecho?

Has copiado el discurso de ventas de otros.

Y no me refiero a las palabras y expresiones (que también). Me refiero a las ideas. Estás contando lo mismo que cuentan todos.

Estás contando lo que crees que DEBERÍAS estar contando.

 

Así copias un discurso

Te pongo un ejemplo. Y me voy a mi terreno. Y sí, está basado en hechos reales.

Tienes un negocio de copywriting. Y todos en tu negocio cuentan: “el copywriting, como técnica de redacción persuasiva, te hará vender más

Entonces voy yo y lleno mi web de mensajes que resaltan cómo mi cliente conseguirá vender más si trabaja conmigo el copywriting.

Pero luego me leo y algo me chirría. Para mí, el copywriting es mucho más que vender más. No quiero simplificarlo en eso, aunque sea la meta final. Para mí, copywriting es comunicar con estilo, consolidar una marca con personalidad, facilitar el proceso a las visitas, transmitir confianza, hacer entender el verdadero valor de lo que haces, aprender a comunicarte por escrito de manera divertida y disfrutable…

No solo quiero hablar de vender más y de conversiones.  Y además quiero hablar en MI lenguaje, con MIS palabras.

 

Inspírate menos y conecta más contigo

Esto lo hacemos sin darnos cuenta. Así es la inspiración, te empapa y te posee.

Por eso, a veces: menos inspiración, más conexión contigo y más sentarte a escribir tu propio discurso.

Te dejo 5 preguntas que puedes hacerte para orientarte en esta reflexión:

  • De la lista de beneficios que aporta lo que vendo, ¿cuál es el que más conecta conmigo?
  • ¿Cuál es el valor de mi negocio con el que más deseo que me asocien?
  • ¿Hay algo que dicen los demás con lo que no estoy de acuerdo? ¿Cómo puedo comunicarlo y posicionarme como una marca diferente?
  • ¿Qué me dice MI audiencia que quiere de mí? (un básico: centra tu discurso de ventas en tu audiencia, no en tu competencia)
  • ¿Qué tipo de lenguaje (que sea mío de verdad) voy a utilizar?

 

Tu copy-tarea para hoy: Cuéntame aquí debajo qué ideas propias vas a transmitir en tu nuevo discurso. Pueden ser unos puntos esquemáticos que te ayuden a estructurar el discurso después. Una vez tengas el esquema ¡no lo pierdas de vista a la hora de escribir tus textos!

Anímate a contarme, te servirá para aclararte… y respondo siempre 😉

Abrazo,

Clara

2 comentarios

Hola, Clara:
Muy necesario este post. ¡Cómo entiendo lo que cuentas!
Últimamente tengo la sensación de estar en medio de un ruido constante en el que escuchamos a otros, leemos, leemos, leemos, procesamos, vomitamos y seguimos reproduciendo el discurso de otros.
Una de mis necesidades de este comienzo de año es precisamente esa: escucharme a mí y escribir como yo, no como otros. Es difícil, sobre todo si nos movemos en el terreno del marketing, porque estamos muy contaminados. Pero es algo que debemos hacer si de verdad queremos diferenciarnos y destacar.
Creo que es un mal que nos aqueja a muchos, aunque unas personas seamos más conscientes que otras.
¡Genial tu reflexión! Usaré tus preguntas como guía y… a ver qué pasa.

Gracias por tu comentario, Ana. Me alegra que lo veas como yo. Ser consciente es el primer paso, eso seguro 🙂

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